domingo, 4 de noviembre de 2012

La obsolescencia de la Revolución Social y cómo combatirla.

El tema es complejo y ha sido trabajado por historiadores y economistas mucho mejor preparados que yo, así que no diré nada nuevo al respecto. Marx erró en sus predicciones: el proletariado no se depauperó, la clase media creció en tamaño e importancia, la Revolución Social se dio en países no industrializados como Rusia, Vietnam o Cuba, etc. Los análisis al respecto tratan el asunto con una profundidad que está totalmente por encima de mis capacidades (sigo sin tener ni puta idea de economía); aún así, quiero escribir sobre un tema relacionado con el error de Marx: ahora que estamos en una situación completamente diferente a la del S. XIX y a la predicha por el alemán, ¿qué debe cambiar en el mensaje de los comunistas para guiar al pueblo hacia un régimen de Justicia Social?

La clase obrera ya no "arrastra".

Las palabras tienen un significado definido por dos aspectos: la denotación (el significado objetivo que aparece en el diccionario) y la connotación, que está constituida por el conjunto de matices que la cultura agrega a la palabra.

El término "clase obrera" posee connotaciones que lo alejan de los trabajadores actuales (el objetivo publicitario del comunismo). Clase obrera connota la miseria de los obreros de hace un siglo, la reivindicación y el sacrificio arcaicos de un sector comunista que, acertadamente, es visto por el pueblo como anticuado. Un miembro promedio de la actual clase media, con un nivel de vida que le permite gozar de pequeños lujos como smartphones, laptops y televisores de plasma no puede, en principio, identificarse con el término "clase obrera".

La palabra "trabajadores", por otra parte, tiene el mismo significado que el término anterior, pero sus connotaciones la acercan al pueblo del S. XXI. Trabajadora es la mayor parte de la población, desde el obrero industrial al oficinista, del técnico de FP al profesor de instituto. Trabajador es, en general,el que debe vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, ya que no dispone de un capital que le permita vivir de las rentas del mismo. Es decir, el trabajador actual de la clase media equivale al antiguo proletariado industrial del siglo XIX: ambos deben constituir el sustrato social que actúa como agente histórico trayendo la Revolución Social.

Esto está superado. No se le puede pedir a la sociedad actual que se identifique en esta imagen.

El discurso de la Libertad.

El liberalismo de la Ilustración, a pesar de ser la base ideológica del capitalismo, inspiró un aporte esencial a la humanidad: los Derechos Fundamentales. Es la asunción de lo recogido en la Carta Internacional de los Derechos Humanos lo que civiliza al hombre e inicia el camino de su emancipación. Detrás de estos derechos yace un concepto fundamental: el de la Libertad, entendida como la eliminación del dominio del hombre sobre el hombre y, teniendo en cuenta la Regla de Oro de la ética ("no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti"), el respeto al libre albedrío del individuo al conducir su vida. El anarquismo extiende el discurso de la Libertad hasta ciertos puntos con los que no concuerdo, aunque en general sus ideas al respecto también me parece interesantes.

Ahora bien, conciliar Derechos Fundamentales y Libertad con el socialismo puede parecer difícil para unas masas acostumbradas a la asociación mediática de los regímenes comunistas (URSS, Cuba, Venezuela, Corea del Norte...) con dictaduras. De hecho, esta imagen del comunismo que le otorga rasgos totalitarios intrínsecos a la dictadura del proletariado (democrática por definición) es uno de los principales demonios con los que la vanguardia comunista debe combatir en pos de ganarse de nuevo a la opinión pública.

¿Cómo conseguir esto? Es complicado, sobre todo porque el capitalismo permite una serie de derechos básicos inmediatos con los que se labra una imagen de defensor de las libertades individuales (obsérvese el caso de los EEUU, que se autoproclaman Paladín de la Democracia en el mundo). El movimiento revolucionario, pues, tiene dos objetivos respecto a este tema:

  1. Convencer de que los Derechos Fundamentales liberales son importantes y merecen respeto dentro del socialismo (el 15M, en este aspecto, lo está haciendo bastante bien), luchando contra esa concepción que totalitariza el marxismo.
  2. Señalar que el capitalismo es incompatible con la Libertad al asentarse sobre la explotación y el robo a los trabajadores por parte de una casta parasitaria que fundamenta su poder en la riqueza creada por el pueblo explotado.
Estados Unidos deshaciéndose de la Libertad y la Democracia que les sobra.

El discurso del progreso.

Probablemente debido a la crítica del consumismo capitalista (que no sólo no debe abandonarse, sino además potenciarse) se ha creado en la conciencia colectiva el prejuicio que incompatibiliza el progreso tecnológico con el comunismo. Esta idiotez se ve reforzada por la idea de que los grandes avances tecnológicos y científicos de nuestro tiempo son consecuencia de la economía de libre mercado, a lo que se suma el carácter anticuado y obsoleto que, como hemos dicho antes, la gente suele atribuir al régimen socialista.

Debe hacerse hincapié en que la tecnología y la ciencia, además de ser conjugables con el comunismo, son unas de sus fuerzas productivas e intelectuales, igual que en el sistema capitalista. No obstante, a diferencia de lo que ocurre en este último, la tecnología bajo el socialismo siempre se producirá de manera sostenible en lo ecológico y humana en lo social, es decir, sin explotación del medio ambiente para conseguir los recursos necesarios para la construcción de tecnología ni de trabajadores que, aprovechándose los patrones de las miserables condiciones laborales de sus países, trabajen durante jornadas maratonianas bajo un régimen pseudoesclavista a cambio de un sueldo de mierda.

La producción tecnológica, en resumen, se socializará, en tanto que se orientará a la consecución del bien común y la felicidad del individuo, y no al enriquecimiento privado de multinacionales y a la alienación de las masas. A través de la educación, al mismo tiempo, se enseñará al pueblo a hacer un uso crítico y responsable de la tecnología para que aprendan a valorarla en su justa medida y no se conviertan en descerebrados dependientes de la misma; esto nos lleva al siguiente y último punto...

La educación: la clave de todo.

La construcción del socialismo implica un cambio necesario de mentalidad y actitud que sólo es asimilable a través de la educación: el ciudadano debe, ante todo, mirar a la realidad desde un punto de vista crítico y autónomo, lúcido gracias a la cultura, que le impide caer bajo la influencia de falacias y baratijas, valorando lo que le rodea de manera acertada al comprender que la verdadera felicidad sólo se consigue a través de una ética cuyos dictados son el libre pensamiento crítico y el deber con uno mismo y hacia los demás, es decir, la edificación de una perspectiva vital independiente y reflexiva conjugada con la solidaridad y la empatía que colmarán las necesidades sociales que todo ser humano ha de satisfacer para autorrealizarse. En resumen: la paz consigo mismo y con el exterior a través del conocimiento que brinda la cultura.

Al hablar de educación nos referimos a la de las nuevas generaciones, pero también a la de los adultos, tanto la de aquellos alienados por la derecha como la de los alienados por la izquierda: el socialismo no es una secta ni una tribu urbana donde individuos sin personalidad se consagran a un dogma para darle sentido a sus vidas. La asunción de la Revolución Social como una necesidad moral no procede de una revelación divina, sino del análisis racional y crítico que, a la luz de los hechos, indica que se debe avanzar hacia un sistema donde la Justicia Social sea la norma, abandonando la realidad corrupta e infame que sufrimos actualmente.

Retrato de unos idiotas.

Incitemos a la gente a leer, a informarse, a criticar y a debatir sin adoctrinamientos. Enseñémosles, de hecho, a dudar de todo y a escuchar todas las campanas antes de formarse un opinión. La propia inercia del conocimiento los llevará al pensamiento revolucionario, pues cualquier mente lúcida acaba dándose cuenta de que el mundo actual es una puta mierda y debe ser modificado.

Conclusión.

Puede que las predicciones de Marx fueran erróneas, pero el materialismo histórico sigue siendo un método válido para analizar la realidad política, social y económica, tal como demuestra su acertada explicación de la mecánica de clases de nuestra sociedad. Esta vez no nos centremos, mejor, en asumir el carácter necesario de las predicciones marxistas, porque ya se ha visto que éstas tienen un valor probabilístico asociado al azar de la condición humana y pueden fallar, como de hecho ha ocurrido. En lugar de eso, estudiando el funcionamiento de la Historia, pongamos en marcha los mecanismo que sabemos que la fuerzan a ir hacia el régimen de Justicia, deber, Democracia y Solidaridad que deseamos para la humanidad.

3 comentarios:

  1. Buen artículo :) Aunque no estoy muy de acuerdo con la posibilidad de que la gente alienada pueda cambiar de mentalidad, ya que los resultados de las últimas urnas son un claro ejemplo de ello, al menos, en Valencia.

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  2. Buena entrada, una lectura interesante, como siempre.

    Con respecto a que "la educación es la clave de todo"... no es coincidencia que cuando un país recibe "ayuda" económica de otro país u organismo internacional (FMI o BM, por ejemplo) lo primero que se le exige es que recorte su gasto educativo. Las consecuencias de tener gente con un nivel educativo más bajo parecen ser beneficiosas para los grandes capitalistas que, casualmente, tienen relación económica directa con esas grandes instituciones financieras supranacionales. Hay muchos ejemplos de recortes educativos, sanitarios y sociales en general en la latinoamérica de finales del siglo XX que han dejado funestas secuelas visibles hoy en día. "Las venas abiertas de América Latina" es una buena fuente de información al respecto.

    Cada vez que escucho sobre la necesidad de "recortar" el gasto público español para poder recibir la ayuda financiera de la UE tiemblo... porque las consecuencias más graves de esos recortes recién se verán dentro de 10 o 15 años.

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  3. Un artículo muy interesante. Muy bien construido. Ya me gustaría a mí tener esos conocimientos y expresarlos con tu claridad. Como dices, la educación es la clave de todo. O más bien, la no educación, que es lo que interesa a los gobernantes. Es indignante lo que hacen con nosotros, y que sea insuficiente para despertar conciencias. Alucinante. Como ha apuntado más arriba Paula, el cambio de mentalidad parece imposible, aunque yo no pierdo la fe.

    Por si te interesa, en mi blog escribí un artículo sobre la educación, y puse un vídeo bastante ilustrativo del tema (que quizá ya hayas visto, pero por si acaso):
    http://lamecedoraexpres.blogspot.com.es/2012/11/construyen-robots.html

    ¡Un saludo!

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